El embarazo tiene algo de misticismo. Millones
de mujeres han
pasado por
esta
experiencia, pero aún así, es difícil
predecir detalladamente cómo será la experiencia de cada una de ellas. Quizás sea por eso que se han
formado tantos mitos —que han sobrevivido— a través de los siglos,
y muchos de los cuales están diseñados
para pronosticar un
futuro desconocido. He aquí diez mitos que, ¡gracias al cielo!, no son nada más
que tonterías.
El Antiguo Mito sobre la acidez o malestar
Si una mujer embarazada sufre
frecuentemente de
acidez o agruras, el bebé
nacerá con mucho pelo. Sin lugar a dudas, no es verdad. Algunos bebés tienen pelo y otros no. En cualquier caso, la mayoría lo pierde en unas semanas.
El Mito del Misterioso Movimiento
del Cordón
Umbilical
Si una mujer embarazada levanta
las manos por
encima de la cabeza, va a ahogar al bebé. ¡Por favor, ni un niño se creería esto! La gente pensaba(y algunos aun lo creen) que el movimiento de
la madre podía causar que
el cordón umbilical se enredara alrededor del bebé, pero esto es
completamente falso.
El Mito del Mal de Ojos
Cualquier persona
que
le niegue a
una mujer embarazada el
alimento que se le antoje, le sale un orzuelo. Falso, falso.
Sin embargo, este mito no significa que alguien que se interponga entre la
mujer
embarazada y su antojo estará
libre de problemas: él o ella seguramente será la víctima de amenazas, insultos o
miradas fulminantes de ira, pero no de orzuelos.
El Mito del Ritmo Cardiaco
Si
el ritmo cardiaco del feto es acelerado, el
bebé
es una nena, y
si el ritmo es lento, es un varón. Los investigadores médicos realmente estudiaron científicamente este mito. Descubrieron una pequeña diferencia entre el
promedio del ritmo
cardiaco de
los varones y el de las niñas, pero la
diferencia no fue lo suficientemente significativa como para que los latidos del corazón pudieran predecir con exactitud el
sexo del bebé.
El Mito de que Lo Feo Se Pega
Si
una mujer embarazada ve
algo muy feo u horrible, va a dar a luz a un bebé feo.
¿Cómo puede ser esto cierto? ¡No existen bebés feos!
El Mito del Café de Java
Si
un bebé nace con manchitas de color café con leche (marcas de nacimiento marrón claras), significa que la madre bebió demasiado
café o tuvo antojos que no fueron satisfechos durante el embarazo. No, no y no.
El Mito de la Comida Picante
Mucha gente aun cree que
el comer
alimentos muy picantes induce
el trabajo de
parto. Eso no es cierto, pero puede ser una buena herramienta de mercadotecnia: conocemos un
restaurante italiano cuya propaganda anuncia
que el Pollo Diablo (Pollo muy condimentado) le garantiza que inducirá el parto. El plato quizás sea delicioso, pero ciertamente
no induce ningún parto
El Mito del Sexo Apasionado
El
tener
una apasionada relación
sexual desencadena el
parto. ¿Lo que la metió en este “paquete”, la ayudará a salir
del mismo? Eso es sólo
una ilusión, pero, de
todas
maneras, inténtelo y
pruebe (si lo desea cuando
esté en los nueve meses de embarazo). Probablemente valga la pena el esfuerzo.
El Mito de la Cara de Luna
Si
la cara de una mujer embarazada engorda, el
bebé
es una niña, y si le engordan los glúteos, el bebé es un niño. Por supuesto, ninguna de las dos premisas es verdad. El sexo del bebé no tiene ninguna
relación con la manera en
que una madre acumula
la grasa.
Otro
mito en el mismo hilo, es el que dice que si la nariz de la madre crece o
se ensancha, el bebé es una niña. El “razonamiento” para este mito es que una
hija siempre le quita la belleza a
su madre, algo extraño y completamente
falso.
El Mito de la Luna Llena
Este mito dice que más mujeres empiezan el
parto cuando hay luna llena. Aunque muchas
personas que trabajan en las salas de maternidad insisten
en que muchos nacimientos ocurren cuando hay luna llena (la policía dice
lo mismo acerca del
aumento de actividad en sus centros de detención en
ese tiempo), los datos científicos no apoyan esta suposición.
El Mito de la Forma del Abdomen
Si
el abdomen de una mujer embarazada es
redondo, es una niña, y si es más puntiagudo, es un niño. Simplemente, olvídelo. La forma del abdomen es
diferente entre las
mujeres,
y el sexo del bebé no tiene nada que ver
con ello.
El Mito de que la ecografía lo revela Todo
La ecografía siempre revela el sexo del bebé. No, esto no
siempre es
verdad. A
menudo, entre las
semanas 18 y 20 de gestación, es posible ver los genitales del feto. Pero la posibilidad de descubrir el sexo del bebé depende
de si el bebé esté en
una posición que proporcione una vista buena. A
veces, el ecografista no puede ver entre las piernas de un bebé que no quiere cooperar y, por lo tanto, no puede determinar el sexo. También a veces, él puede equivocarse, especialmente si el ecosonograma se hace muy temprano en el embarazo. Así que, aunque en
la mayoría de los casos es posible descubrir el sexo del bebé por
medio de una ecografia, no siempre está garantizado un 100 por
ciento.
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